Sígueme por email

jueves, 9 de febrero de 2012

Secuestro en Papúa y nueva especie (Expedición Manokwari 2012)


Cuando hemos entrado en el poblado de la isla de Mansinam todo parecía tranquilo. Los niños nos miraban con curiosidad (y alguno hasta con miedo… a la vista de sus lloros) y los hombres con miradas serias y desafiantes…, pero con cierta amabilidad, nada que ver con hace unos días. Una semana atrás, cuando la goleta Ondina esperaba en esta agua la llegada de la Expedición Manokwari, cuatro personas –dos taiwaneses y dos singapurenses- fueron secuestradas del barco, llevadas a la isla por la fuerza y retenidas a punta de arcos y flechas hasta la llegada de los responsables de la goleta para negociar su liberación. Esta vez no hemos querido que ocurriera lo mismo y, antes que nada, nos hemos presentado en el poblado para presentarnos y pagar nuestros permisos para bucear en “sus” arrecifes. Tras el “trámite burocrático” con el cabecilla del pueblo, “Don Policía” –tal y como el mismo se nos ha presentado- estuvimos socializando con esta comunidad cristiana algo extraña… Aquí, de puertas para afuera son cristianos, pero más bien es una “tapadera” para vivir en paz en una sociedad donde el cristianismo y el islamismo compiten frenéticamente para captar adeptos, al puro estilo de las sectas más fanáticas, porque en realidad, estos indígenas en las “trastiendas” de sus humildes casas tienen levantados “inquietantes” altares papuanos donde abundan toda clase de ídolos paganos y figuras que evocan ancestrales dioses melanesios. Ellos mismos nos los enseñaron orgullosos.


Tras solicitar los pertinentes permisos nos sumergimos en “sus” arrecifes. Por la tarde exploramos un pequeño pecio sin mucha trascendencia pero, por la noche, en la inmersión nocturna tuvimos un gran encuentro. El mismo día que partíamos de España, en este mismo blog, os hablé de la pasión que sienten los científicos por la isla de Nueva Guinea y nombre, como ejemplo, las tres últimas especies encontradas aquí en este siglo: la rana arborícola, la araña saltarina y el tiburón andante…, pues hemos conseguido ver a uno de estos extraños escualos. Fue descubierto por dos miembros del equipo, Pepe Riera y Gorka Layuno, a apenas dos metros de profundidad. 

Esta especie (Raja Epaulette Shark, en inglés, y Hemiscylliium freycineti, en latín) fue descubierta en 2006 y tiene como peculiaridad que para desplazarse sobre el fondo marino no nada sino que utiliza sus cuatro cortas aletas pectorales a modote patas, como si caminara sobre el suelo. Es una especie endémica de Papúa. Encontrar este singular tiburón es tan extraño que, tras subir a las zodiacs camino de la goleta, desinfle la euforia de mis compañeros diciéndoles que no era el “andante” sino que se trataba del alitán viperino, una especie también muy rara de ver pero no tan extraordinaria. Si embargo, una vez a bordo y tras examinar mis fotos y el vídeo de Jordi Lafuente comprobamos que (afortunadamente) me había equivocado y que se realmente era un tiburón andante. Ha sido una enorme alegría para todos y un buen augurio para nuestra nueva misión: encontrar al “ballena llorón”. Mañana levamos anclas y nos internaremos en la Bahía de Cenderawashi en su busca.

¡Larga vida a los océanos!

 

Tiburón Andante














1 comentario:

  1. ¡Espectacular!nunca había visto este tiburón hasta ahora. Muy interesante este post, gracias por compartirlo con nosotros,Chano!Nau

    ResponderEliminar