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martes, 17 de abril de 2012

CAMBIO DE UBICACIÓN

Este blog ha cambiado de ubicación. La nueva direccción ahora es:

www.enbuscadelkraken.com

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martes, 10 de abril de 2012

El monstruo de Stronsay

El lunes pasado, dos tiburones peregrinos fueron noticia en todos los periódicos y radios nacionales (la tele como no tenía imágenes no dio la información, como siempre), y no porque hicieran nada extraordinario, sino sólo por el mero hecho de existir. Fueron avistados cerca de la costa, en el cabo de Lastres (Asturias-España), y enseguida se dio la voz de alarma. Miembros del CEPESMA les ayudaron a cambiar su ruta para que volvieran a alta mar. Es una buena noticia que no les haya pasado nada, pero es lamentable que sean noticia. Junto a la tortuga laúd y a las marsopas, estos grandes animales marinos son los que corren mayor peligro de desaparición, por eso, sólo su avistamiento supone un hecho ya de por sí extraodinario. ¡Qué pena!
A pesar de su enorme boca, el tiburón peregrino
no come más que plácton.
A pesar de que son dóciles como las vacas y que sólo comen plácton, el hombre siempre se ha dejado llevar por su fiero aspecto (es que cuando abre la boca... da respeto) y ha propiciado todo tipo de leyendas que siempre les han señalado como una amenaza. La más significativa fue la del Monstruo de Stronsay:
Fue a principios del siglo XIX, cuando en el archipiélago de Orkney (Escocia) se empezó a hablar de la existencia de un monstruo marino -que decían que estaba emparentado con el del Lago Ness-. En 1808, en una playa de la isla de Stronsay, el hallazgo del cuerpo corrupto de una extraña criatura marina disparó la leyenda. No hubo tiempo para que los científicos examinaran a fondo el cadáver, puesto que las tormentas destrozaron el cuerpo, pero el testimonio de los que lo vieron no dejaban lugar a dudas de que se trataba de una animal extraordinario, de un monstruo de las profundidades: medía 17 metros de longitud, tenía un cuello muy largo, una ondulante cola y ¡seis! patas. Durante décadas, el mito del la Bestia de Stronsay sirvió para asustar a niños y mayores. Sin embargo, algunos restos (óseos, sobre todo) de esa excepcional criatura marina se conservaron (están en el Royal Museum of Scotland, en Edimburgo) y fueron examinados por el doctor Everard Home quien determinó que la bestia era, ni más ni menos, que un inofensivo tiburón peregrino. La rápida descomposición del cuerpo, sobre todo de la mandíbula inferior, los lóbulos de la cola y las aletas dieron al cadáver el aspecto de una criatura fantástica, con cuello largo, cola y patas..., el cotilleo popular hizo el resto.
Un peregrino muerto tras caer en las redes de los pescadores
en un puerto de L'Scala (Gerona).
Estos "monstruos de Stronsay" que han sobrevivido a su famoso antecesor escocés, hoy vagan por nuestros mares esperando su extinción final. Por su docilidad y su lentitud al nadar, siempre fueron objetivo de los pescadores. Un tiburón peregrino de tamaño medio (entre 6 y 8 metros) puede generar hasta una tonelada de carne y 400 litros de aceite. Hoy ya están protegidos por la ley en la mayoría de los países, pero parece que la regulación ha llegado tarde, están en vía de extinción. Además, aún es habitual ver sus cadáveres enganchados en las redes, víctimas de la llamada pesca incidental, que también padecen otros animales emblemáticos como las tortugas, los delfines, etcétera, etcétera. Ojalá, algún día estos peregrinos de los océanos encuentren su santuario y puedan vivir en paz.
¡Larga vida a los océanos!

domingo, 8 de abril de 2012

Las tortugas sagradas de Kandav



Mi perla papuana./CHANO MONTELONGO
Fue en una aldea sin nombre donde me encontré aquella perla papuana. Apenas siete añitos de cuerpo enjuto y huesudo, morena y de sonrisa perenne. Sus grandes ojos negros ejercían un enorme poder hipnótico cuando los abría bajo el agua transparente de aquella exótica playa. Posó para la cámara tan profesional como cualquier modelo y tan natural como lo hacen las criaturas marinas que suelo retratar. Más tarde, ya sobre la cálida arena y junto a sus hermanos y hermanas, me regaló una deliciosa historia llena de sabiduría: 

Dicen los viejos de Fidji que hace mucho, mucho tiempo, la bella princesa Tinaicoboga, esposa del jefe de la tribu de Namuana, salió a pescar en canoa con su hermana Raudalice. Ese día fueron más lejos de lo habitual, hasta los arrecifes del este de la isla de Kadavn.
En medio de la faena, las abordó una enorme canoa de guerra de Nabukelevn, el pueblo vecino y rival. Las jóvenes fueron apresadas, maniatadas y arrojadas al fondo de la gran embarcación. Aunque suplicaron por sus vidas, los despiadados guerreros de Nabukelevn no las escucharon y comenzaron a remar hacia su poblado.
Pero los lloros y los lamentos de las mujeres sí que fueron oídos por los dioses del mar. Ante tanta desdicha, se apiadaron de ellas y provocaron una enorme tormenta que zarandeó la canoa. Las enormes olas amenazaban con hacer zozobrar la nave y el agua comenzó a entrar. A medida que se hundían, el pánico se apoderó de los feroces guerreros que, atónitos, contemplaron como las dos jóvenes comenzaban a transformarse en tortugas marinas gigantes
Tortuga en Clarence Wall (Palau)./CHANO MONTELONGO
Sin entender muy bien lo que pasaba, temerosos por sus vidas, los hombres las lanzaron al mar y, solo entonces, las aguas comenzaron a calmarse. La tormenta amainó y las olas desaparecieron. El mar recobró su paz.
Los guerreros de Nabukelevn consiguieron regresar a su pueblo y las dos mujeres de Namuana, convertidas en hermosas tortugas, vivieron para siempre en las aguas de la Bahía de Kadavn.
En la actualidad, todavía, las tortugas gigantes -que dicen los fidjianos que descienden de estas dos princesas-, tras un mágico ritual en las que las jóvenes de Namuana cantan canciones desde los acantilados, siguen volviendo a esta isla y saliendo, una a una, a la superficie para escuchar la música. El pueblo asegura que espíritu de Tinaicoboga y Raudalice sigue latente en ellas.

Buceador junto a una tortuga en lso arrecifes de Banco Chinchorro (México)./CHANO MONTELONGO

Desde que mi perla papuana -que calculo que hoy ya debe de tener cerca de 17 o 18 años, probablemente también un par de hijos y, seguramente, habrá perdido a otro y que espero que a pesar de esto no haya olvidado aquella sonrisa inocente que grabó en mi cámara- me contó esta vieja leyenda, no puedo evitar mirar a los ojos a todas las tortugas que me encuentro en mis viajes, intentando hallar en sus miradas un indicio del espíritu de aquellas dos princesas fidjanas, aunque hasta ahora sólo he encontrado consuelo maternal con un punto de bella tristeza, quizá de añoranza de otros tiempos mejores en los que eran más veneradas que perseguidas.
Buceadora y tortuga
en Belice./CHANO MONTELONGO
Las tortugas, tras 100 millones de años de existencia, de sobrevivir a la Edad del Hielo y a la mismísima extinción de los dinosaurios, hoy, y a pesar que todas las tortugas marinas están protegidas por las leyes internacionales, algunas especies sufren un grave riesgo de desaparición: en Molucas y Papúa les encanta su carne a la brasa, en occidente, lo que les gusta es colgar sus caparazones de la pared y utilizarlo en el sector de la joyería y en el Pacífico americano creen que sus huevos son un poderoso afrodisiaco.

El ser humano está acabando con las poblaciones de estos quelonios, uno de los animales más antiguos que habita este planeta. Es el momento que decidamos en donde queremos estar: en el bando de los que entienden o de los que nunca han querido entender nada.

¡Larga vida a los océanos!
Tortuga en Bajo Tiburones (Guanacaste-Costa Rica)./CHANO MONTELONGO

martes, 3 de abril de 2012

Encuentran, por fin, al Kraken

A pesar del "fiasco" científico que, al parecer, fue la inmersión de James Cameron en la Fosa de las Marianas -y de la que cada vez sabemos más detalles de las cosas que no funcionaron bien-, parece que no todo fue en balde porque, al parecer, ¡por fin! hemos encontrado al temido Kraken de los fondos abisales y, por lo que cuentan, nada tiene que ver con lo que cuentan las leyendas, ya que es negro, desafiante y... ¡divertido! o así es como lo definen sus descubridores: Global Premiun Brands... 

 

"Por un ojo de buey ví su enorme ojo mirándome desafiante y, por el otro, ¡vi al mísmísimo Kraken!... flotando inerte
en el fondo abisal..., confieso que se me atragantó la cerveza." 


Por supuesto, se trata de una broma en la que el terror de los mares es un nuevo ron de las Islas Vírgenes, The Kraken Black Spiced, que tiene muy buena pinta y que aquí, en la redacción del periódico en el que trabajo, ya estamos esperando una botella de muestra para catarlo en condiciones.

Lo que me ha llamado la atención de la nota de prensa que me han enviado es que narra una nueva versión de la leyenda del Kraken, una desconocida pero, aunque sea comercial, es tan válida como cualquier otra, porque de eso tratan los mitos y leyendas, de historias fabulosas donde la realidad y la ficción se funden y se confunden... y en este blog (en el que, teniendo en cuenta su título, no le vendría mal un patrocinador como éste) tienen cabidas todas estas cosas que nos hacen soñar y abstraernos por un momento de la cotidianidad de nuestras sencillas vidas:

La leyenda del Kraken
Hace mucho, mucho tiempo, un barco que transportaba un cargamento de ron especiado negro desde el Caribe a Noruega, nunca llegó a su destino porque sufrió uno de los temidos ataques del Kraken. Todos los marineros fueron literalmente aniquilidados, al igual que todos los barriles de ron que contenían las bodegas de la nave, excepto uno, que pudo llegar a su destino y que fue ofrecido a la reina de Noruega en forma de disculpas por el cargamento perdido. Así, este ron especiado que aún desprendía tinta negra del ataque fue renombrado como Kraken, en homenaje al poder indiscutible de esta bestia y su legendaria fuerza. Y como suelen decir los marineros desde entonces: "No respetar al Kraken es no respetar el mar".

El Kraken debe estar adormilado en algún ricón del océano ¡Te encontraré!
Y aunque ya hayamos encontrado al "Kraken" (o, más bien nos haya encontrado él a nosotros), que me disculpen los responsables de este exótico ron, porque yo voy a seguir con mi incansable y utópica búsqueda del mayor mito que oculta el mar (a ver que nos encontramos por el camino) y, por supuesto, os invito a todos a acompañarme en este profundo viaje.

¡Larga vida a los océanos! (y, en este caso, al Kraken, claro)

domingo, 1 de abril de 2012

Expedición Manokwari 2012 en Magazine de ELMUNDO

Este fin de semana, la revista dominical Magazine del periódico EL MUNDO ha publicado un amplio reportaje sobre la Expedición Manokwari 2012.
El artículo, además de mostrar espectaculares fotos de los tiburones ballena de Cenderawashi (Papúa occidental, Indonesia), explica por qué en las últimas fechas esta colonia del pez más grande que existe ha revolucionado a la comunidad científica internacional.

El reportaje se puede descargar PINCHANDO en la imagen:





¡Larga vida a los océanos!

viernes, 30 de marzo de 2012

Cameron no estaba sólo allí abajo



¡Que no se alarme nadie! que no voy –ni pretendo- rebatir el espléndido récord que el cineasta James Cameron batió esta semana al hacer una inmersión en solitario en la mismísima Fosa de las Marianas. Sin duda era el único ser humano ahí abajo..., pero no el único ser vivo. Apenas nos han dejado ver aún –lógicamente- las imágenes que captaron las sofisticadas cámaras del Deepsea Callenguer –el juguetito de última generación que nos gustaría tener a más de uno-, pero en círculos científicos y periodísticos ya se especula que se ha traído “del otro mundo” una
información excepcional que no tardaremos en ver –y que no tardarán en rentabilizar, por supuesto…, se han gastado una fortuna en el proyecto-. Cameron ha contado ya lo que vio: “un mundo remoto, extraño y solitario”, pero no lo que sintió, porque si hay una sensación que tenemos todos los submarinistas cuando irrumpimos en ese mundo acuático es que nos observan miles de ojos –es lo que nosotros llamamos critters-. Aunque no veamos nada a primera vista, siempre hay algo que nos acecha, que se esconde, que se oculta por ley de vida, pero que no pierde ni un detalle de lo que pasa en su silencioso mundo.
De todo –y lo poco- que dijo Cameron tras su hazaña yo me quedo con la frase: “Si hay una frontera en el siglo XXI donde haya algo no visto o no tocado por el hombre, está en los fondos marinos”. Pero, ni siquiera hay que irse tan profundo –a 11.000 metros- para averiguar esto. El hombre, que ya ha puesto el pie en la luna y explorado algo del espacio exterior, sólo conoce poco más del 1% de nuestros océanos, el resto está inexplorado, es desconocido para nosotros. Probablemente, a muchos no les diga nada esto, pero a otros pocos, el saber que hay aún millones de lugares donde el hombre no ha estado nunca, les pone mucho. Yo lo confieso, soy uno
de ellos. Gracias a mi trabajo, en estos últimos años he conseguido llegar a algunos de esos lugares vírgenes, donde nunca nadie ha estado antes… y no siempre había bichos nuevos que catalogar, en algunos, ni siquiera había rastro de vida animal, pero siempre, siempre, la sensación de que algo inesperado podía pasar o presentarse en cualquier momento estaba presente y justificaba cualquier esfuerzo.
Abajo, en el fondo del mar, el observador siempre tiene la impresión de ser observado y, aunque Cameron no lo ha dicho, él también, seguro, seguro, que tuvo esa sensación, aunque allí, tan abajo, en las insondables profundidades abisales, sí que es difícil que te miren, pues las criaturas abisopelágicas que allí habitan, aunque tienen ojos, son ciegas debido a la oscuridad total que lo invade todo. Allí todo tiene una curiosa
apariencia monstruosa, estos critters tienen huesos bajos en calcio y poco desarrollados y sus cuerpos están llenos de líquido para poder soportar el peso de la columna de agua que tienen sobre ellos (así mantienen igualadas las presiones externas e internas) y, para sobrevivir a la falta de alimento, presentan interesantísimos cambios evolutivos: grandes bocas, dientes desproporcionados, estómagos deformables, órganos bioluminiscentes…, ¡buff!, ya me estoy imaginando las imágenes que las cámaras 3D del Deepsea Challenguer captaron en esta primera inmersión…, porque habrá más, seguro. Con Cameron, ha caído una de las últimas fronteras inexploradas de nuestro planeta y pronto caerán más mitos…, quien sabe, incluso la del misterioso kraken. Estaremos atentos.

¡Larga vida a los océanos!

PD: Espero que os gusten las fotos de mis critters "particulares" con los que he ilustrado el post.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Que ver antes de morir...feliz



Tiburón ballena y modelo en Cenderawashi/CHANO MONTELONGO

"He sentido tanta paz ahí abajo, que si ahora, en la cubierta del barco, me sobreviene repentinamente la muerte, moriría feliz". Esta frase -que bien podrían haber sido pronunciada hace unos días por el cineasta James Cameron tras bajar a la Fosa de las Marianas a 11.000 m. de profundidad- fue un pensamiento espontáneo en voz alta que María, mi compañera de inmersiones y modelo subacuática, dijo tras estar más de una hora posando con cinco inmensos tiburones ballena que se turnaron para no dejarla sola ni un instante.
Con 20 años ya buceando en todo el planeta, las experiencias vividas bajo el agua puedo contarlas por cientos, pero lo de esta inmersión tan especial necesita un capítulo aparte: Fotógrafo y modelo solos, inertes, sin apenas aletear ni moverse, flotando a escasos metros de profundidad en un agua transparente y bajo un sol resplandeciente que más que colgado, parecía flotar en la superficie, lanzándonos haces de luz que nos envolvían -a seres humanos y animales- en un aúrea brillante que apenas dejaba enfocar mi cámara, difuminando los contornos y bañandolo todo con unos colores vivos que convertían las escenas en verdaderas viñetas de cómic.
Este vídeo -aunque no fue filmado exactamente en esta inmersión- muestra muy bien lo que pudimos vivir ahí abajo:
video


Las imágenes de la película son mías, pero el mérito es del montador del vídeo, Edu J. Llanos, buen amigo y trabajador de Antena 3 TV. Y si comparais este vídeo con el que está colgado en el post anterior ("Los tiburones vuelven a casa") podreis asistir a lo que sería un magistral clase de Lenguaje Audivisual. Con las mismas imágenes, estos dos profesionales de la edición de vídeo -el otro es David Montelongo, director de Salitre Producciones- han hecho dos trabajos excepcionales que muestran visiones completamente opuestas de la misma inmersión. Mientras en el vídeo "En el Santuario de los Tiburones Estrella" el resultado es más épico, más aventurero y con más derroche de adrenalina..., cortando secuencias bruscamente y dándole más ritmo a la acción (y donde uno parece no poder respirar hasta el final), en éste último vídeo, más relajante, profundo y onírico, las secuencias mueren por sí solas dejándose llevar por una música embelesadora...(aquí tampoco se respira..., porque es casi un expiración profunda). Es una vivencia para justo antes de morir...feliz.
El periodista Chano Montelongo durante la filmación del vídeo
"En el Santuario del Tiburón Estrella"/FOTO: PACO PARRA


¡Larga vida a los océnos!